Teodoro… Por Bruno Gallo

31 de octubre, 2018

Me formé en polìtica en el antibetancourismo y en el antiteodorismo. La primera cosa porque Rómulo era el fundador del Pacto de Puntofijo, que en esos tiempos veìamos como un pacto de élites contra los intereses del pueblo, ya he dicho en su momento, Me equivoqué… Manuel Caballero nos mostró a ese “Lenìn en Alpargatas” con todos sus errores, como el gran artifice de la política contemporanea al entender la coyuntura sociopolìtica, construir un proyecto de paìs con una sociedad abierta y fundar el partido moderno de mayor influencia en el siglo XX. Con Teodoro, también me equivoqué!!!

En tiempos de marxismo leninismo, Teodoro era un revisionista para los prosoviéticos, un reformista para los comecandela… Vaya, vaya, a quien se le ocurre «revisar» las sacrosantas enseñanzas de los Marx, Lenin y Stalin. A quien se le ocurre reaccionar contra la invasión a Checoslovaquia por parte de los infalibles bolcheviques… Y hasta escribió un libro sobre el tema que los convirtió en.blanco de los ataques de Leonid Brezhnev, secretario general del PCUS. Pero así era el tipo, atrevido y desafiante. La primera vez que me quité el sombrero con Teodoro fue en el archivo histórico de Miraflores, entre montones de cartas jalándole bolas a Pérez Jiménez me encontré una reclamando airadamente la detención arbitraria de un profesor universitario. La firmaba Teodoro Petkoff, presidente del Centro de Estudiantes de Economía… en la intimidad pensé valiente y desafiante el «reformista» (otro de los adjetivos bobalicones preferido por la izquierda primitiva, como si no fuera clarísimo que los baños de sangre que llaman revoluciones son una dolorosa forma de ir hacia algún sitio por la vía de la incertidumbre).

Luego supe de su fuga Hollywoodense del hospital militar, en San Martín. Preso en el Cuartel San Carlos, el tipo finge un dolor que lo lleva a la enfermería de la cárcel. Allí se roba una bolsa de sangre y al regresar a su celda se la bebe para luego vomitarla y producir un traslado a un hospital desde donde sería más fácil fugarse… Allí corto los barrotes de la ventana durante la noche y en la mañana ató las sábanas se bajo hasta donde alcanzaban desde allí saltó.

Valor físico e intelectual, es decir, una capacidad enorme para correr riesgos defendiendo lo que le parecía que debía ser defendido. Incluso tuvo el valor para retractarse y decir que la Lucha Armada, fue un error garrafal y plantearse un proyecto democrática y de izquierda, desde el MAS.

Pero la lucha contra el autoritarismo de estos días lo convirtió en un gigante. Desde el principio intuyó el error que era apoyar a un militar sin cultura democrática, especialista en ordenar y obedecer. Cuando su partido, el partido que fundó, decidió apoyar a Chávez, el se puso al margen y «los esperó en la bajadita»

Y en la bajadita fue un consecuente defensor de la democracia, contra los desmanes de los gobiernos autoritarios, pero también contra los devaneos de la oposición de los atajos no muy democráticos.

Desde El Mundo, creó una forma de hacer periodismo a su imagen y semejanza… Valiente y retadora. Cuando el gobierno compró la Cadena Capriles, junto a un grupo de valientes, fundó Tal Cual Desde donde saludó a Hugo y siguió retando el autoritarismo y defendiendo la democracia de TODAS las tentaciones antidemocráticas.

Con Teodoro, se apaga uno de esos faros enormes que nos mostraba un puerto seguro. Pero allí están sus textos, en tiempo de polarización sirven para exorcizar los extremismos… sigue mostrando el camino seguro a la democracia, la prosperidad y la justicia.

Hasta siempre Teodoro!!!

Bruno Gallo

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