Román Ibarra, Columnista


Emigrar: viaje a lo desconocido

La crisis por la que atraviesa Venezuela es de dimensiones estratosféricas, y raya en catástrofe. No es para menos, toda vez que en manos del comunismo internacional; el narcotráfico guerrillero, y el terrorismo fundamentalista musulmán, cuyos títeres han sido Chávez primero, y ahora Maduro, tienen 20 años ininterrumpidos destruyendo al país desde todo punto de vista.

A pesar de que han dispuesto de más recursos económicos y financieros, que la suma de recursos que tuvo Venezuela en toda su historia republicana anterior desde 1810; fueron incapaces de estimular el crecimiento económico, y mucho menos sentar las bases para el desarrollo industrial; académico; educativo; productivo, en alianza con el sector privado y los emprendedores.

Por el contrario, se dedicaron con tesón a la persecución y destrucción del sector privado de la economía, y a enriquecer a otros países desde donde importaban todo lo que consumíamos los venezolanos, por una parte. Por la otra, descubrieron que Chávez –gran farsante- poco o nada le importaba si sus acólitos se corrompían a manos llenas, siempre y cuando le ofrecieran lealtad perruna.

Así, entre la pésima gerencia de Chávez y Maduro; la orgía de regalos y prebendas a sus amos y aliados internacionales, y la corrupción generalizada de sus seguidores, hundieron al país en la peor crisis económica, y social que jamás se haya visto, con el agravante de que políticamente hablando, secuestraron todas las instituciones del Estado, con lo cual, anulan toda posibilidad de organización ciudadana.

En medio de ese cuadro calamitoso, los venezolanos profesionales, estudiantes, emprendedores, comerciantes, académicos de todas las edades se han visto en la necesidad de abandonar el país tras la búsqueda de oportunidades en el exterior para conquistar condiciones dignas de empleo y vida que se le niegan en su propia tierra.

Es un viaje a lo desconocido llegar a otra tierra, otra cultura, otras leyes, otra forma de vida. No saber con qué podemos encontrarnos en el exterior, pero impulsados por la necesidad de la subsistencia. La persecución política por la intolerancia del comunismo que destruye a nuestro país obliga a marcharse, y eso no puede ser criticado. La gente tiene derecho a vivir con tranquilidad y en paz.

Nadie se va de Venezuela por frivolidad; todas las historias que conocemos tienen un antecedente lamentable, y triste. Para los venezolanos es muy doloroso desprenderse de familiares, y amigos; amén de lo que significa dejar a expensas del hampa oficialista los bienes materiales por los que tantos años de sacrificio y trabajo fueron necesarios.

Una mano adelante y otra atrás, es la expresión popular que advierte la precariedad económica con la que los venezolanos más pobres abandonan nuestro país, viajando largas horas en autobús, en colas de conductores solidarios, e incluso caminando interminables trechos para alcanzar algún destino, siempre incierto donde recomenzar la vida para sí y para sus familiares.

Por fortuna, los gobiernos de la mayoría de estos países hermanos han sido comprensivos con nuestros compatriotas, y por ello, queremos agradecer a todos los países del mundo que han acogido y siguen acogiendo a nuestra gente.

Lamentamos que las iniciativas internacionales de gobiernos, parlamentos y organismos multilaterales a favor de la democracia en nuestro país, no tengan eco en el oficialismo, el cual, por el contrario se empeña en negar la crisis humanitaria creada por ellos; omisión que se convierte en una burla abierta contra el mundo civilizado.

Cuánto más tendrá que ocurrir para que se organice y cohesione una acción diplomática y política conjunta de la OEA, y la ONU que obligue a una salida en Venezuela?  Rogamos comprensión!

@romanibarra


Crisis migratoria

La crisis humanitaria que vive Venezuela ya no acepta eufemismos; es sin duda la más grave migración ocurrida jamás en todo el continente. La violencia política instigada y financiada desde el poder ejecutivo; la miseria; el hambre y la muerte son sus detonantes!

La diáspora venezolana se refiere a la emigración de venezolanos de su país natal durante los períodos presidenciales de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en un lapso muy largo y lamentable de casi veinte años, debido al establecimiento de la pomposa, y ridículamente llamada “revolución bolivariana“.​ Inicialmente, fueron venezolanos de clase media alta y clase alta quienes iniciaron la emigración durante el gobierno de Chávez, luego, venezolanos de clase media y baja comenzaron a irse a medida que las condiciones en el país empeoraron. ​

En diversas investigaciones y encuestas, a los venezolanos a menudo se les preguntó si deseaban abandonar su país. ​Para diciembre de 2015, más del 30 % de los venezolanos planeaba abandonar Venezuela de forma definitiva o permanente.

Al año siguiente, es decir para el mes de septiembre de 2016 este número casi se duplicó, esto es, el 57 % de los venezolanos deseaban abandonar el país de acuerdo con la encuestadora Datincorp.​ La OEA y voceros de la agencia de refugiados de Naciones UnidasACNUR lo catalogaron como la emigración más grande que ha existido en la historia del hemisferio occidental.

Pero luego, en los años 2017, y el presente 2018, la crisis ha hecho explosión. Se dispararon todas las alarmas de los organismos multilaterales; gobiernos, y parlamentos democráticos de todo el mundo han expresado su preocupación por el drama que vivimos los venezolanos.

Hoy, incluso caminando salen nuestros compatriotas por las fronteras vecinas tras la búsqueda de un mejor porvenir, habida cuenta de que en nuestro país es imposible encontrar solución a problemas extremos como el desempleo; la hiperinflación; caos en el sistema de la salud; transporte; seguridad personal; represión política; hambre y muerte, como ya señalamos.

Ver a jóvenes, ancianos y niños, incluso en condiciones de discapacidad física, caminando interminables trechos por carreteras, atravesando montañas, y padeciendo climas inclementes como el de los andes suramericanos, dan cuenta de la desesperación en la que vive nuestra gente, lo cual, clama ante los ojos de unas autoridades gubernamentales absolutamente criminales por su crueldad frente a esos cuadros de sufrimiento humano, sin reparar en la necesidad de ayudar a corregir semejantes condiciones de vida.

No, por el contrario tenemos en Venezuela a unos sujetos que han secuestrado el poder para sacar ventajas personales, familiares, grupales, y para sus socios ideológicos internacionales. Para nadie es un secreto que nuestro país está hoy bajo las garras de la corrupción más voraz que se haya visto jamás; en manos del narcotráfico nacional e internacional, y del terrorismo fundamentalista.

Hoy en Venezuela el caos es total desde el punto de vista político; económico; social, e incluso moral. Ya nada, ni nadie decente se salva de la persecución y destrucción a la que el comunismo militarista ha sometido a nuestra sociedad. Un país fantasma con ciudades fantasmas, de gente que ya no vive, sino que sobrevive entre el miedo, la basura, y la muerte. Zombies que deambulan sin destino en una tierra que nada puede ofrecer porque una banda criminal se lo robó todo, incluso la esperanza.

Mientras esta tragedia se soluciona, todos los países del mundo deben ser generosos y acoger en su seno a nuestros compatriotas para que contribuyan con sus respectivos desarrollos, y sobre todo, para la redención de su sufrimiento. Defender los Derechos Humanos es un clamor. Te lo pedimos señor!!

@romanibarra


“¡ESCUÁLIDO QUE SIGA JO…!”

Como es característico en ellos, Pedro Carreño, e Iris Valera, se solazan –otra vez- en el insulto procaz, en la vulgaridad contra todo aquello que disienta, se mueva, actúe, o contraríe los designios de sus amos en el gobierno, o en el partido (que al final es lo mismo en el totalitarismo). Son como perros de presa, dispuestos a atacar en todo momento.

Ambos de pésima formación intelectual, y familiar, alcanzan la cúspide de sus emociones primitivas humillando a la gente contraria a su partido y a su ¨visión¨ acerca de cómo se hacen las cosas en política, según el tenor de la orden e instrucción que reciben.

Ambos son afectos a la impudicia de exhibirse agresivos y violentos, cual si fueran dueños del país; son defensores de todo cuanto ofenda la dignidad, la ley, el orden, y la decencia. Por eso, ella en funciones de ministro de asuntos penitenciarios, se abrazaba dentro de las cárceles con los pranes y criminales más aborrecidos por la sociedad en términos de su crueldad, y peligrosidad, dándoles garantía de impunidad y una relación directa con el régimen que ya envidiaría el mejor de los ciudadanos.

Por su parte él, fracasado en todos los cargos que le han otorgado de manera discrecional, sin tomar en cuenta su ignorancia en los asuntos del Estado, sigue actuando prevalido de un poder abusivo, y como mandadero de uno de los jefes más altos del oficialismo para maltratar y amenazar a la disidencia política, ordenando agresiones físicas, e insultos para acallar las voces que reclaman el respeto y el orden perdidos en nuestro país, desde que en mala hora el pueblo de Venezuela les llevó al poder con el voto popular.

Llegaron a la política de manera violenta el 4F/92, acompañando a un criminal pendenciero y cobarde, y aunque fueron derrotados militarmente, el celestinaje, y la complicidad de un político desmedidamente ambicioso, quien desde el gobierno obtenido con astucia y cálculo anti histórico, les sirvió en bandeja de plata la presidencia de la república, y todo el poder político para que asaltaran las instituciones, se robaran todos los recursos de la nación, y por si fuera poco, entregaran al país para ser colonizado por una tiranía comunista ruin y asesina que a lo largo de 20 años ininterrumpidos nos ha saqueado.

En días recientes volvieron por sus fueros, indicando que todos los escuálidos (adjetivo con el que se refieren a la oposición) había que ¨joderlos¨!

El constituyentista por el PSUV, Pedro Carreño, durante la marcha anti-imperialista convocada por el partido de gobierno, señaló que “a los escuálidos hay que joderlos, hay que escoñetarlos (SIC). No podemos dejar que persigan a ningún camarada en el terreno que sea”. Estas declaraciones las dio en referencia a los señalamientos de la embajadora norteamericana en la ONU, por sus acusaciones contra el presidente de la ANC.

“Quien persiga a los chavistas va a pagarlo con sangre”, agregó Carreño desde una tarima en la Plaza Brión de Chacaito en rechazo “a los ataques del imperialismo”. Aseguró que las palabras de la funcionaria de EE.UU. ante la ONU en contra de Cabello, tienen la pretensión de “afectarlo moralmente”. Tomado de El Nacional 13/09/18.

Está muy claro cómo se (des) gobierna en Venezuela. Pero peor aún es que no hayamos descubierto, y articulado la fórmula para concertar la unidad que nos permita derrotar tanta corrupción, y vulgaridad en nuestro país.

El país se cae a pedazos diariamente, mientras los malandros del régimen siguen asaltando impunemente, y la diáspora aumenta. Nos estamos quedando solos!

@romanibarra