Fisiología de la devastación, por Carlos Raúl Hernández

 


Fisiología de la devastación

Incapaces de construir siquiera un rancho, se manejan como pez en el agua de la calumnia y el vandalismo emocional contra quien razona políticamente…

A nuestras generaciones, como a otras del pasado, nos correspondió enfrentar, sufrir y observar los movimientos revolucionarios y populistas, cuya versión más reciente es el socialismo del siglo XXI. La esencia de tales fenómenos es la movilización pasional, irracional, mítica, que exaspera el vínculo odio-amor-envidia que subyace en toda sociedad, para desmembrarla, romper la “cohesión social” que Chávez repudiaba. La erosionan, cultivan el resentimiento y la inquina entre grupos y finalmente liquidan la sociedad misma. Ricos-malos-y-pobres-buenos, profesionales-perversos-y-trabajadores-explotados, blancos-malos-y-morenos-buenos.

El inquilino al que “explota” el dueño de la pensión y el que anda en el metro porque otro tiene carro. El dueño del abasto encarcelado porque “especula al pueblo” en medio de una hiperinflación y una fantasmal guerra económica de la oligarquía y países extranjeros para encubrir el despalillado de una inmensa riqueza. La política no es la búsqueda del poder por medios pacíficos y civilizados, sino lamatchpolitik, el enfrentamiento. Lo terrible es que el modelo se filtra hasta los tuétanos de las fuerzas originalmente democráticas, que dejaron a un lado su noumeno propio para ser clon del monstruo.
Se incrustan en asuntos tan sórdidos como la moral, el bien contra el mal, los decentes contra los vergonzosos, la fuerza contra el acuerdo, la calle contra el voto y demás dualidades funestas de principios que sustituyen el lenguaje, el razonamiento y la práctica democráticos. Vemos que la revolución entrampó y destruyó la sociedad en esa discrepancia maniquea y falsa, rechazada frontalmente en nuestra cultura desde San Agustín, y sus adversarios se autodestruyen en esa trágica operación, ser el nuevo chavismo de derecha que hace lo propio contra el “colaboracionismo”.
Quemado en la hoguera
De allí la “dignidad”, “la verdadera oposición”, los republicanos puros con un arsenal de bombas de aire, generalidades, invocaciones a los principios, jergas vacías que ilustran su total incapacidad para la lucha, como han demostrado hasta el hartazgo. Incapaces de construir siquiera un rancho, se manejan como pez en el agua de la calumnia y el vandalismo emocional contra quien razona políticamente. Su única aptitud consiste en manejar las bajas pasiones, la división y el aborrecimiento.
Son el nuevo peligro por su incapacidad para convivir con quien siquiera oiga otra música, y si les va bien sobrevivirían unos pocos meses en el poder (el 11 de abril aguantaron 72 horas apenas). Son buenos, como el chavismo, para manipular y despedazar, pero no saben ni poner un bombillo. Uno de los libros más importantes sobre la política, de tal dimensión como El Príncipe de Maquiavelo es la extraña y olvidada obra De los vínculos en general, de Giordano Bruno, escrito contra la Iglesia Católica y su poder espiritual sobre el mundo, antes del y en época del Renacimiento.
 Todos pensamos que a Bruno, de los esenciales defensores del heliocentrismo, lo quemaron en la hoguera por negar que la tierra fuera el centro del universo, pero más que a eso se debió a su condición de mago, ocultista y detractor de la Iglesia. Es una de las obras que describe más perfectamente la manipulación de las masas a partir de utilizar sentimientos y valores colectivos. Para Bruno una de las propiedades del Mago es esa. Podría haber sido el manual del Chávez, López Obrador, Castro o Correa. Según él, hay que apuntar al eros, sustrato vulnerable y fundamental para manejar, manipular, a los humanos.
La envidia es amor al revés
“La envidia es la expresión del amor a uno mismo, no soporta que otros sean iguales o superiores y se torna en odio. La indignación (moral) es amor por la virtud… el pudor es amor a la honestidad… y la ira (frente a esos elementos) es una forma negativa de amor… por eso los platónicos llaman al amor el gran demonio”. El dilema debe ser planteado “en términos de tragedia” (los actuales revolucionarios dividen en amigos y enemigos del pueblo o verdaderos opositores y traidores de la oposición) para que los frutos sean abundantes. El “cazador de almas” puede introducir sus trampas y “vínculos” a través de la “emoción y la fantasía”. No puede sentir piedad o pudor:
“No hay nada que partiendo de los sentidos pueda llegar a la razón sin pasar por la fantasía”. “Procura no transformarte de operador en instrumento de los fantasmas”. El cazador debe ser frío, implacable, carecer de escrúpulos, mentir, calumniar sin el menor remordimiento. No existe la verdad “debes ser capaz de ordenar, corregir y disponer la fantasía, componerla según tu voluntad” (calumniar sin misericordia hasta a Teresa de Calcuta). “El operador creará todos los vínculos que quiera, la esperanza, la compasión, el miedo, el odio, la indignación, la paciencia, el desprecio por la vida, por la muerte, por la fortuna”.
Para observadores externos es difícil explicarse la sobrevivencia de un gobierno que es posiblemente el peor que hubo en América Latina. Pero también es difícil dudar que se debe principalmente a que los fenómenos analizados por Giordano Bruno en tiempos tan remotos como 1588 cuando se publicó el libro, parecen haberse apoderado de la sangre de demasiados que sustituyeron la racionalidad, la sensatez y el sentido sabio en la política, por el odio y la manipulación como sentimientos predominantes.
@CarlosRaulHer
Fuente: El Universal

No aprender ni en cabeza propia

Hay síntomas de que los activistas de los partidos comienzan de nuevo a pensar en política real e inician las terapias, como cualquier convaleciente de polifracturas, sin temer a lo que digan o dejen de decir algunas víboras que medran en las redes. Superar las derrotas de 2016 y 2017 obliga tanto los que salieron al exilio como los que se quedaron, a articular una estrategia inteligible. Hay dos puertas para el reingreso a la política y deben usarse las dos: el debate económico y las elecciones municipales.

Los “dignos” e ideólogos abstencionistas con talento político de ameba, se jactan de su obra de destrucción masiva. Hay que convencer sobre la necesidad de participar en las elecciones municipales, única razón para llamar a la unidad, y trabajar para legalizar los partidos, lesionados precisamente por abstenerse en los últimos procesos electorales. Todo lo que hemos conquistado, comenzando por la esperanza, ha sido obra del voto y todo lo que hemos perdido, comenzando por la esperanza, ha sido obra de la necia tragedia del abstencionismo calle-calle, el insurreccionismo, el putchismo y el invasionismo.

Lo único que impidió que la oposición desapareciera son los cuatro gobernadores, encabezados por Leidy Gómez, y la Asamblea Nacional, productos del sufragio. Hay que salir de nuevo a buscar votos y a debatir con la sociedad, aunque algunos partidos tendrán que participar detrás de mascarones de proa, pero por lo menos una parte del activismo no se perdió en el océano. Como el madurismo va a votar, si la oposición no participa el gobierno tendría todos los concejos municipales con apenas 5 millones y medio de votos. El primer régimen absolutista por vía electoral.

Señalar el camino económico
La otra puerta de reingreso es la crítica de la política económica. El gobierno entró en una dinámica de errores e insuficiencias en la búsqueda de salida a su desastre. Pero la crítica no es el rugido elemental, la vocinglera denuncia de paquetazo, sino demostrar cuáles son las debilidades del plan Maduro I y presionar por el plan Maduro II. Otros países después de fracasar, llegaron donde era. El gobierno debe olvidar el desquiciado esquema que se quiso imponer: asfixiar la sociedad con controles de precios, cambios, persecuciones y restricciones, la tasa Dicom y cualquier maniobra para esquilmar las remesas.

Mientras haya un cambio oficial y uno paralelo ventajoso, todo el mundo irá a éste. Si se normalizara la situación cambiaria y los colmillos represivos se repliegan a las fauces, como pareciera que tiende, y avanzaran la apertura y la seguridad jurídica, las divisas irían al Banco Central. Las importaciones mejorarían la oferta de alimentos y medicinas. Cesar la persecución a las empresas privadas y devolver las expropiadas a sus dueños, provocaría una conmoción económica y política positiva. A lo largo de estos 20 años leí varias veces, atribuido a diversos autores, que el momento más oscuro de la noche es el previo al amanecer.

No sé si eso será astronómicamente cierto, pero la oscuridad es espesa y no llega la luz del sol. Este ambiente de desamparo y confusión se profundiza porque ante las alternativas racionales regresa en forma de manifiesto emborronado de nimiedades y sofismas, la lenguarada de fuego sin contenido, la vocinglería insensata, el vaudeville radical en vez de política. Después de ocasionar trágicas derrotas vuelve la noria del error: “No hay intervención extranjera porque no hay unidad”. La unidad sería para seguir con la insurrección boba y pedirle al gobierno que amablemente se vaya.

La sucia política
Aparte de la vaciedad propia tenemos que cargar con la ajena. El grupo de Lima presionó salvajemente, junto con el S.G Almagro para promover la abstención, un lenguaje flamígero que hizo creer que vendría una acción internacional contra el gobierno. Hoy declaran con maneras versallescas sobre Maduro a propósito de la tragedia migratoria. Y aunque la oposición sacrificó su autonomía para actuar en concordancia con ellos, la humillan al excluirla de una reunión internacional a la que invitan a la “sociedad civil”. Como si fuera poco, se mantienen los tejemanejes para nombrar la ridícula figura de un presidente itinerante de Venezuela.

Dijo una vez Vaclav Havel que los que denigran de los políticos con aquello de que la política es sucia, seguramente es porque la están ensuciando. Del llamado tribunal en el exilio acaba de surgir una monstruosidad moral, jurídica y política que lo cuestiona desde los tuétanos con falsificación de un documento ¿público? y de la firma de uno de los magistrados, en operación dirigida contra la A.N. y con el fin alevoso y premeditado de dañar a un político opositor. La invocación a la moral y la dignidad se usan generalmente como sustituto del cerebro en la política.

Los que lo hacen suelen ser históricamente los más cínicos y se burlan con mayor descaro de los principios. Quien instaló esa enfermedad en el país fue precisamente la revolución, todas las revoluciones lo hacen y todas terminan carcomidas por la misma termita. Los radicales de la oposición son herederos de Chávez, también revolucionarios desde su perspectiva. Creo que fue Alexander Kojeve quien escribió que vista ideológicamente, la invasión a la URSS por los nazis, era herencia de la confrontación entre hegelianos de izquierda y de derecha.

@CarlosRaulHer

El Universal

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