Daniel Santolo, Columnista


El mundo del twitter, y sus cuentos de la cripta

12 octubre 2018

Es probable de que muchos de los que escriben en las redes sociales, especialmente en twitter, muy pocas veces hayan caminado por el centro de la ciudad, y mucho menos saben dónde queda la plaza de Catia o la redoma de Petare, más allá de referencias espaciales, este oeste. Muchos de ellos se han convertido en una caja de resonancia, repitiendo como loros, y algunas guacamayas, frases hechas. Eso es lo más cómodo y lleva el menor esfuerzo posible, como es el pensar y razonar, repetir consignas vacías de contenido es lo más fácil, entre ellas las consignas más sonadas y repetidas hasta el cansancio de los “abstencionologos” son: “dictadura no sale con votos”, la otra más promocionada, “los votos ya están en las maquinitas”, y cierran con la gran frase, “Maduro no entregará el poder”.

Esto no fuese un problema, si esas consignas no pasaran de las redes sociales, pero se torna en tragedia cuando se constata fácticamente los resultados que ello ha tenido en la política venezolana. Un pequeño recorrido por los resultados de esta conseja nos saltan a la vista, como fue entregar las gobernaciones más importantes del país y con el mayor número de votantes, ejemplo de ello la entrega de la gobernación del Zulia y la perdida de la gobernación de Miranda, la que estuvo en manos de la oposición por bastante tiempo, de 335 alcaldías se entregaron 317, todos los consejos legislativos quedaron en manos de la corriente gobiernera, haciendo un daño irreparable a los cuatro gobernadores que sobrevivieron a esta política suicida de entregarse antes de luchar, la guinda de la torta, 6 años más a Maduro como presidente. Ahora se les pretende regalar 2400 concejales, toda una base de activismo político que tanta falta nos hacen a las organizaciones políticas para ponernos al lado de la gente de forma eficaz.

Me imagino que al observar todo esto, los asesores políticos que paga el gobierno, se frotan las manos y se dicen para sí, “este es el dinerito más fácil que me he ganado en mi historia”, todo lo que hacen es repetir los mismos argumentos de los opositores que se catalogan de “puros”, el resto, que enfrentamos esa estrategia fracasada somos “colaboracionistas, ingenuos, vendidos”, y pare de contar.

Hay leyendas en nuestro país que han pasado de generación en generación, como la del silbón o el de la sayona, que en nuestros campos y algunas ciudades todavía hay quienes crean que esos personajes existen, por allí dicen algunos que anda la loca Luz Caraballo. Lo mismo sucede con los cuentos sobre la vía electoral, se vienen construyendo historias y leyendas que perduran de elección en elección, y peor aún se incrementan e inventan nuevas leyendas, cuentos de la cripta que nos alejan cada día más de un posible cambio de gobierno.

También hay cuentos para cuando se obtiene algún triunfo electoral, inmediatamente te lanzan como ejemplo lo ocurrido con la AN, te dicen que para que sirve ganar si el gobierno después te inhabilita, que te crean organismos paralelos, que te quitan las competencias, pero esos mismos argumentos demuestran que se puede ganar, reconocen implícitamente que si es posible derrotar al gobierno, como sucedió en el Táchira que casi se triplica en votos al candidato gobiernero. Una de las gobernaciones más importantes del país por su estratégica posición fronteriza, ni siquiera se preguntan si el gobierno pudiese manipular los votos ¿Hubiese entregado esta gobernación?, pregunten a los tachirenses si no prefieren a Leidy Gómez en la gobernación que a algún otro. Ya saldrá alguno a decir que sí, que el gobierno nos deja ganar algunas veces para justificarse y no sea tan evidente el fraude; de todo hay para leer en twitter.

El cuento de todos los cuentos, que ya se convierte en historia es la célebre frase de “las elecciones son para legitimar al régimen”, una argumentación que no tiene pies ni cabeza, cómo es posible legitimar esta tragedia, muy por el contrario movilizarse en elecciones es la oportunidad para conectarse con esa base social que no consigue salida, ponerse a su lado en sus necesidades, llevar un mensaje de esperanza, vender un proyecto de país que dibuje un mejor futuro que logre sacar a la gente de la apatía y la desesperanza, escenario que ha construido el gobierno muy hábilmente con la ayuda de los que pregonan la abstención, son los que repiten frases vacías de contenido político.

Votar es evitar la rendición de un pueblo que no merece recorrer esta ruta que nos llevará a más años de retroceso social y político.

Votar no es legitimar al régimen, es seguir en la lucha política con una estrategia clara, es movilizar y protestar a la vez, abandonar la ruta electoral es rendirse y esperar que el silbón o la sayona nos libren de esta tragedia, o prefieren seguir esperando por la loca Luz Caraballo.

@Daniel_Santolo

 


Los iluminatis

El presidente Chávez hizo del resentimiento social una política para acceder al poder, supo utilizar ese sentimiento que se encontraba latente en gran parte de la sociedad venezolana con un objetivo político claro. Sentimiento que se complementaba con el rencor y la sensación de exclusión y marginalidad social, y a esto se le sumaba el sentimiento que considero de mayor gravedad, el de la revancha y la venganza.

Chávez utilizó los resentimientos de un gran sector de la población para llegar a Miraflores. El presidente fallecido luego de ser electo exacerbó el resentimiento social, y logró con ello construir una hegemonía política que polarizaba electoralmente, la que le dio por esta vía, la electoral, más de una victoria. Ese reconcomio social no solo pertenecía a las clases bajas de la población, también un sector de clase media sentía que la clase política gobernante de ese entonces era culpable de todos sus males, los que también terminaron apoyando el proyecto político revanchista que hasta nuestros días ha perdurado.

Nuevamente este fenómeno se manifiesta abiertamente en la colectividad venezolana, pero bajo un nuevo enfoque. La teoría política habla de esas grietas en la sociedad que nos separa como ciudadanos que compartimos un mismo territorio. La teoría los define como “Cleavage” o “Clivaje”, lo que se puede traducir como “ruptura política”, también podemos definir un Cleavage como una división social, división que permanece como sentimientos históricos que nos dividen, los que en su mayoría de las veces subsisten adormecidos hasta que surge un disparador, y entonces salen a flote, en muchos de los casos con consecuencias terribles, como guerras civiles y fratricidas.

En nuestro país ha existido a lo largo de los años una corriente de pensamiento que menosprecia a las grandes mayorías, situando a un sector de la población de lado, al considerar que no están lo suficientemente preparadas para tomar las mejores decisiones, sobre todo en el momento de elegir, y es por ello que estos sectores necesitan de una clase iluminada que les guie y tome las decisiones por ellos, ya que son como niños que aún no son capaces de discernir entre lo que le conviene o no.

En Venezuela en estos últimos cuarenta años estas dos visiones de país se han confrontado abiertamente, logrando posicionar en amplios sectores de la población sentimientos de desesperanza y estados de desasosiego, el sector de los que mantienen la posición de no confiar en las mayorías, también explotan estos sentimientos con el objetivo de tomar el control del poder por otras vías, dejando a un lado la vía electoral.

Planteamientos que van desde llamar a los sectores militares para que se subleven y retomen el “hilo democrático”, hasta llamados a intervenciones de fuerzas internacionales, justificando estas acciones con argumentos que giran en posiciones de superioridad moral, ungidos por una verdad superior que los mueve para “liberar” a nuestra nación.

Ahora en pleno siglo XXI, estos iluminatis, que no creen en el pueblo, entendiendo pueblo como lo define Norberto Bobbio: “como aquella parte de la población que se moviliza políticamente”, esta casta elitista considera que este pueblo socialmente marginado no ha sido capaz de quitarse de encima este desastre de gobierno, sintiéndose autorizados por ello a realizar en una de sus últimas cruzadas, una campaña llamando a no votar, despreciando el mayor acto de movilización política democrática con argumentos casi infantiles, como que “el que vota no elige”, o que el CNE ya tenía los resultados de la elección del 20M, o que la comunidad internacional nos haría el trabajo. Argumentos que no son constatables con la realidad política del país. Lo que sí es un hecho cierto, y ha sido demostrado en más de una oportunidad, es que al gobierno se le ha derrotado electoralmente en múltiples oportunidades, la diferencia con el momento actual es que no hubo una posición sólida y unitaria para enfrentar a el gobierno de forma democrática, como si la hubo en los momentos anteriores en los que se logró el triunfo por la vía electoral.

Estos grupos prefieren seguir apostando a la salida rápida, no pueden aceptar que alguien que no pertenece a sus filas pueda derrotar al gobierno, para ellos es inaceptable que en su proyecto mesiánico de la toma del poder por actos nada democráticos, sea truncado por un grupo de venezolanos que se atrevieron a desafiar en un solo acto a los poderes fácticos que este grupo representa, y al mismo tiempo al gobierno que encabeza Nicolás Maduro, con una política clara y el planteamiento de la utilización del voto como una de las armas que nos da la democracia para cambiar a quienes nos gobiernan. Prefirieron, y así lo manifestaron, la continuidad de Maduro en Miraflores, para seguir con su plan, que no es otro que el asalto del poder, despreciando a las grandes mayorías, las que no se ven representados en este pequeño sector de la dirigencia política venezolana que se sienten ungidos por la justicia divina.

Nuevamente la gran mayoría de la población, la que atraviesa a diario las tragedias de un gobierno indolente, se ve desarmada frente a una realidad política y económica que pareciera no tener salida, la vía democrática parece agotarse, ¿será eso lo que algunos pretenden? ¿Formará parte del plan?, yo por mi lado prefiero seguir confiando en las mayorías, así a veces no tengan la razón.

@Daniel_Santolo